
Sin llegar a la obsesión, vicio por el que me dejo llevar no pocas veces, últimamente siento un especial interés por todo lo relativo al final de la guerra, a sus últimas semanas, a los sentimientos por los que se movía la gente. ¿Qué les pasaba por la cabeza? ¿Hartura, esperanza, aburrimiento, agobio? ¿Qué pensaban los soldados, abandonados en sus trincheras y fortines, cuando veían cómo se derrumbaban los frentes como un castillo de naipes...?
Hoy solo quiero hablar de esta fotografía que, al igual que un insistente moscardón, me está rondando la cabeza y se ha grabado en algún rincón de mi memoria reciente del que no quiere salir. Como un run-run que desespera, me acompañó durante todo el fin de semana, distrayendo mi atención de otros asuntos. Cerraba los ojos y estaba allí, en blanco y negro, en color o en sepia; y, con sonido de fondo o en silencio, recreaba la escena que en un momento dado, años después, captara con su cámara el reportero francés Albert-Louis Deschamps.
Florentino añadirá este pie a la instantánea: "Fotografía de Albert Louis Deschamps tomada a las pocas horas de la entrada de las tropas de Franco en Madrid a finales de Marzo de 1939. En la imagen vemos el viaducto de cantarranas o de los Quince Ojos, una de las estructuras que Eduardo Torroja construyó en la Ciudad Universitaria antes de la guerra. En primer plano observamos dos cadáveres que debieron quedar en tierra de nadie durante los combates y que serían recogidos al finalizar la guerra"
Por falta de imaginación o a causa de una escasita sensibilidad, yo no soy muy dado a interpretar las manifestaciones artísticas. Por lo general, los años que estudié, entre otras asignaturas, historia del arte en la Facultad (1985-1990), cubría el expediente con mayor o menor dignidad, pero sin alharacas. Por cierto: atravesábamos todos los días el viaducto, que todavía conservaba los railes del tranvía, atribuido a Eduardo Torroja, y que une Moncloa con la Ciudad Universitaria, hasta llegar al edificio de Filosofía B, la caja de cerillas. A ese tranvía contaba mi padre que se subían los estudiantes de cualquier manera y, en una ocasión, cayó sobre la vaguada que salvaba, muriendo bastantes de ellos. Y pisábamos el mismo suelo convertido en su día en campo de batalla donde unos y otros dieron pruebas de heroicidad y sacrificio.
Pero volvamos a la foto, de la que destacaría la modernidad que representa la obra de Eduardo Torroja, ese enorme y esbelto viaducto de hormigón armado; la imagen cosmopolita de un autobús de dos plantas, que uno imagina circulando por la tan neoyorkina Gran Vía madrileña; el resplandor del sol de una muy luminosa (y seguramente fría) mañana de marzo madrileño, con la primavera en ciernes...; y, queriendo ocupar algo más que el ángulo inferior derecho del escenario, los dos cuerpos irreconocibles cual amasijo informe, en avanzado estado de descomposición. Nadie sabe quiénes eran, cuánto tiempo permanecieron en esa tierra de nadie, o a qué bando pertenecían. Poco importa. Porque, en contra de lo que pudiera parecer, lo grotesco y macabro no son ellos, si no la extraña mezcla de muerte y modernidad, podredumbre y glamour, con la primavera anunciándose al fondo, como queriendo decir: "Aquí no ha pasado nada. Ya es hora de recoger los escombros y continuar la tarea"
De entre todas las fotografías que se dispararon durante nuestra guerra, y las hay para todos los gustos y colores (la gefremera revista Frente de Madrid, según me comenta Florentino, dedicó un número especial a ese medio durante la GC), me quedo con esta de Deschamps que tan perfectamente ilustra el final de una lucha, de cualquier lucha, cuando llega la hora de remangarse, retirar los escombros y enterrar a nuestros muertos.
Addenda. 21 de junio de 2012. Florentino Areneros, en su artícuno del pasado domingo 17 de junio "Un cadáver en la Universitaria" ha aportado datos e interpretaciones de interés que arrojan luz sobre los hechos que recogen la fotografía de Deschamps.
Addenda. 21 de junio de 2012. Florentino Areneros, en su artícuno del pasado domingo 17 de junio "Un cadáver en la Universitaria" ha aportado datos e interpretaciones de interés que arrojan luz sobre los hechos que recogen la fotografía de Deschamps.